|
|
|
|
El miedo al cambio La vida está repleta de cambios, cuando somos niños poco a poco vamos explorando nuestro entorno y asumiendo como conocidas ciertas características de este. La guía de los adultos a cargo es muy importante, pues... ...nos evita por ejemplo quemarnos para saber que el fuego quema. La orientación, los consejos y recomendaciones que nos hacen van gestando cierta sensación de tranquilidad y confianzas que nos hace aún más placentera esa exploración, y en el mejor de los casos menos riesgosa. Sin embargo cuando nos vamos convirtiendo en adultos, vamos construyendo una cierta tranquilidad que depende en buena parte de una rutina que nos reasegura y nos hace más previsible, en alguna medida, los que nos rodea y lo que suponemos podrá suceder. No obstante, es bastante común que se vayan presentando cambios que nos sorprenden o incluso nos dejen atónitos sin siquiera saber como reaccionar. Lo repetitivo por ejemplo de un trabajo, de un horario, de los compañeros de trabajo, el ingreso que esperamos cada cierto tiempo; son fieles ejemplos del porqué puede ser tan difícil pensionarse o aún más ser removido del puesto. Al igual que en el ejemplo anterior, afrontar un divorcio o separación puede ser sumamente difícil. La inseguridad, el temor, el enojo, la impotencia y hasta la depresión pueden hacer su aparición. Muchas personas en esta condición, viven la sensación de estar desamparados, sin nadie que pueda ayudarles o siquiera comprender el dolor que viven. En general uno observa un primer momento excesivamente doloroso y difícil, donde en la mayoría de los casos lo único viable es vivir todo este dolor, e ir, en el mejor de los casos, adaptándose a los cambios que sobrevienen. Desde aprender a dormir solos hasta convivir con el silencio en la casa, pasando a poder retomar una rutina diferente que puede verse desvalorizada en cuanto al peso que tiene el pasado que no vuelve, pero que en muchos casos se añora, aún sin significar que era un pasado feliz. Solamente conocido y por ello tranquilizador. La resistencia al cambio en general tiene que ver con que nos quedamos pegados a algo o a alguien que nos transmitía amparo y control. Aún cuando lograr vencer esa resistencia nos puede deparar mayor bienestar del que conocíamos. A veces hay que pasar por un lapso donde se hace necesario desprenderse e ir analizando aquello que ya no se sostenía en lo que dejamos atrás. Tal vez la mejor opción sea ver un aliado en el cambio y no un enemigo con el que haya que sostener una fiera y desgastante lucha. De todas formas en esta vida nada está garantizado en cuanto a que sea totalmente bueno, malo o duradero. Somos exploradores que pasamos por momentos buenos y momentos difíciles, pero estamos en la posibilidad de animarnos a seguir adelante, aún cuando a veces haya una cuota de temor o malestar. Con la esperanza de que encontremos bienestar y ojala la tan aspirada felicidad.
Lic. Marielos Hernández Navarro Psicóloga
|
| < Anterior |
|---|



