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Enfermedades Cardiovasculares y Depresión
Las personas que presentan depresión no tratada y en muchos casos ni siquiera correctamente diagnosticada, pueden presentar un mayor riesgo a sufrir problemas cardíacos. La desesperanza, la certeza de un futuro nada prometedor...
....la vigilancia contínua a nivel corporal con la seguridad de que podrían estar padeciendo una enfermedad muy grave, puede redundar en que se creen las condiciones necesarias para que realmente la enfermedad física tome lugar en su vida. Por otro lado, tenemos personas que ante la aparición de una enfermedad cardiovascular pueden caer en una profunda depresión que dificulte aún más su recuperación y que aumente el riesgo de que dicho evento se repita. Ante esto podemos pensar en varios elementos que llevarían a que aparezca esta respuesta depresiva: en primer lugar que ya existan antecedentes de depresión en otro momento de la vida, o que incluso estuviera cursando con una depresión cuando aparece el problema cardíaco. Por otro lado, se puede presentar que la persona viva de forma tan sorpresiva su malestar, que no logre encajar esta realidad en su vida, quedándose en una situación de ansiedad y desesperanza.
El temor a la muerte, a que se repita lo sucedido, a que no haya quien atienda si algo ocurre, entre otras posibilidades, puede generar una fuerte sensación de dependencia y de resistencia a volver a retomar la vida, el trabajo, la familia, todo aquello que le era significativo. Un área que es muy susceptible en cuanto a los cambios a nivel anímico es la sexualidad. Puede mitigarse mucho el deseo sexual, aparecer impotencia o anorgasmia, o incluso un fuerte temor de la pareja en cuanto a que el esfuerzo físico que implica la relación sexual ponga en riesgo la vida de su compañero o compañera. Ante estos temores, es muy importante dejar a un lado la vergüenza y preguntar sin tapujos todo aquello que se maneje con dudas. La información es sumamente importante para tener un buen auto cuidado y para tomar decisiones que realmente nos protejan y nos ayuden a mejorar nuestra calidad de vida. No querer hablar del asunto porque remueva llanto, miedos, preocupaciones, no es una buena alternativa. Ya que el silencio promueve magnificar pensamientos que pueden estar marcados por el pesimismo y la pérdida de esperanza, más que por la realidad. La ayuda psicológica puede ser un excelente aliado para lograr manejar mejor la depresión asociada a problemas cardíacos, así como orientar a la pareja y la familia respecto a formas adecuadas de ayudar.
Lic. Marielos Hernández Navarro Psicóloga Recomienda este Artículo a tus amigos... |