| Crisis de pánico |
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Crisis de pánico: una gran amenaza a nuestra estabilidad
Muchas personas que han experimentado crisis de pánico la describen como una sensación de desazón o desesperación como si tuvieran… … la total certeza de que les sucederá algo muy grave o como si algo muy grave acabase de suceder. El común denominador es que no parece haber un motivo para tal sensación. Las fuertes palpitaciones anteceden ese temor creciente que les hace creer en un ataque cardíaco, en la pérdida de control, en la existencia de un malestar que sólo aumentará, sin esperanza de que disminuya. Situaciones como temblores, malas noticias, enfermedades, pueden detonar la aparición de crisis de pánico, incluso aún habiendo pasado un tiempo considerable luego de la ocurrencia de la situación que afectó. En algunos casos cuando ocurre una crisis de pánico en un sitio determinado o en una circunstancia particular, puede observarse casi una reacción fóbica frente a esto. Por ejemplo si sufro la crisis de pánico mientras camino por la calle, podría caer en desistir de salir y permanecer encerrada en la casa, pensando que fue la calle la que me hizo caer en la crisis. Esto es bastante engañoso, pues cuando uno logra explorar lo que hay de fondo encuentra elementos que no necesariamente se asociaban con lo pensado en primera instancia. La crisis de pánico incluye tanto síntomas físicos como emocionales, entre los de orden físico observamos: palpitaciones aceleradas, náusea o sensación de estómago revuelto, sudoración, parálisis, jaqueca, dificultad para respirar, opresión en el pecho, temblores, entre otros. A nivel emocional aparece la certeza de que va a suceder algo terrible, hay incertidumbre e incluso desorientación en cuanto a donde acudir o qué hacer. Recomendaciones: Hay que partir de un diagnóstico claro, realizado por un especialista. Tenga en cuenta que una crisis de pánico en general no se acrecienta sino que decrece conforme van pasando algunos minutos. No asocie los síntomas con muerte. Es natural que ante un fuerte temor, se acelere el corazón y que haya sudoración. Si lo analizamos bien, simplemente es la preparación que nuestro cuerpo asume ante algo de lo que intenta defenderse. Lo que más deteriora a la persona que sufre crisis de pánico, es esa certeza de saber que algo pasará. Ante esto plantéese que no necesariamente podemos adivinar el futuro, frente a esto más bien podemos optar por buscar ayuda, por poner a otros al tanto de lo que estamos viviendo. Las crisis de pánico no tienen porqué estarse repitiendo ni tienen porqué ser mayores que las que ya se hayan dado. Tenga confianza en que profesionales bien capacitados podrán ayudarle y que una alternativa primaria es nunca ocultar lo que está sintiendo, sino transmitirlo con total claridad a otros. Situaciones como sismos, tormentas, problemáticas de salud, accidentes, son cosas que pueden suceder o haber sucedido hace mucho tiempo atrás, pero frente a las cuales entrar en pánico nos deja más bien expuestos a una suposición excesiva y no necesariamente preparados para afrontarlas. Lic. Marielos Hernández Navarro Psicóloga |
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