| Jefes problemáticos: realidad o percepción |
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¿Jefes problemáticos? Realidad o percepción
Es impresionante la cantidad de quejas que uno escucha a diario respecto al ambiente laboral en distintas empresas o instituciones. Quejas que van desde… …bajos salarios, horarios excesivos, pésimas relaciones interpersonales y jefaturas inadecuadas, entre una variedad de problemas. Indudablemente ejercer un buen liderazgo no es cosa sencilla, implica una serie de características de personalidad que apuntan principalmente a un buen manejo de la autoridad, solidaridad, consideración y en muchos casos de experiencia. La experiencia tiende a brindarnos paciencia, tolerancia y conocimiento. Elemento de gran ayuda para el buen trabajo en equipo. Sin embargo más allá de las dificultades que pueda presentar un jefe respecto al ejercicio de su rol, se hace importante valorar como nos afecta a nosotros su conducta y más importante aún: como podemos conducirnos de forma que evitemos el conflicto o la decisión tal vez anticipada de renunciar como única alternativa. Podemos explorar el antecedente de nuestra posición frente a la autoridad respecto a lo que fue nuestra experiencia como niños. Padres, madres, tíos o tías, hermanos mayores, maestros, profesores, entre otros, fueron representantes de la autoridad. Como actuaron con uno cuando era niño, en buena forma marca nuestra respuesta a lo que percibimos como autoridad. Si los adultos castigaron excesivamente, si lo que percibimos fue un abuso de poder, o si no lográbamos entender las intervenciones de los demás pues no existía ni explicación ni asociación a nuestras conductas, puede que el resultado tenga que ver con que asumamos una posición sumamente defensiva. Ya no haría falta que la jefatura sea agresiva, la suposición está internalizada y nos defendemos por adelantado. Miedo a pedir un permiso, pánico si tenemos que faltar aún cuando la razón sea de peso, puede llevar a que los demás asuman un lugar abusivo, donde a sabiendas de que la otra persona no se defenderá, terminan aprovechándose de lo que asumen como debilidad. Caso contrario sucede con aquellas personas que jamás aceptaron autoridad, ya fuera por las contradicciones que le rodeaban, o porque se asumió que la total libertad, sin límites, era la mejor opción. Esto podría redundar en una posición irresponsable y marcada por la falta de respeto hacia la jerarquía. Como podemos ver, ya no solamente nos referimos a las características particulares de un jefe, sino a las de nosotros mismos y como estas pueden interactuar de forma positiva o destructiva tanto con jefaturas como con compañeros. Es importante lograr conocer ciertos detalles que definen nuestra conducta, no es válido culpabilizar totalmente a nuestros jefes, pues al igual que nosotros cuentan con virtudes y defectos. Tal vez sea mejor opción analizar el aprender a convivir con los demás y no necesariamente renunciar a opciones que pueden ser valiosas no sólo en lo financiero sino en lo que hace a nuestro crecimiento laboral y personal.
Lic. Marielos Hernández Navarro Psicóloga
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